sábado, 24 de junio de 2017

LOS APUS

¡FELIZ DÍA CAMPESINOS!

LOS APUS

(LOS DIOSES LLEGADOS DEL PASADO PARA DEFENDER EL FUTURO)

Según el Diccionario Quechua - Español – Quechua de la Academia Mayor de la Lengua Quechua, la palabra Apu significa: “Apu. s. Mit. Espíritu tutelar de un pueblo que habita en las cimas de los cerros, en los nevados, en la pendería o en una waka importante. EJEM: Apu Salqantay, Apu Pachatusan. Apu Awsanqati, dioses tutelares de la ciudad del Qosqo. || Ec: Jefe, mandatario, superior.”

La devoción a los Apus, seres sobrenaturales que moran en las altas montañas dotados de razón, inteligencia y voluntad, se remonta a miles de años y jugó un papel muy importante en la formación de la espiritualidad y la religiosidad de los pueblos del mundo andino.


Es el originario animismo natural y ecuménico, que en el mundo andino se llamaba Camaquen, que se definía como la fuerza vital que animaba todo cuanto existía en la faz de la tierra, inclusive los cerros, las piedras, las lagunas, las plantas alimenticias, las medicinales  y demás seres sagrados. Los seres vivos o muertos tenían Camaquen.



Como esta creencia no pudo ser entendida por los españoles, supusieron que el Camaquen era igual al “alma” de la fe judeo-cristiana que está referida a una entidad inmaterial que poseen los seres vivos y que muertos estos “dejan de tener alma”; pero para la fe de nuestros ancestros, los muertos seguían teniendo el Camaquen y por eso eran objeto de culto y respeto.



Para los antiguos peruanos y para muchos de los que hoy habitan estas cordilleras: TODO ESTA VIVO, TODO ES CONSCIENTE, TODO TIENE UN ESPIRITU QUE LO ALIENTA.



Sobre la base de esta fe, las montañas, nevados, cerros, colinas, cuevas, pongos, ríos, lagos y lagunas del espacio donde vivían los pueblos originarios de estas cordilleras, fueron trasmutados en seres divinos cuyo espacio estaba habitado por singulares criaturas, que presentados a través de misteriosos mitos o coloridas leyendas, les servían para exaltar mediante sus manifestaciones físicas la grandiosidad de sus dominios, pero también eran las fuerzas poderosas y mágicas que los protegían de visitantes extraños, y hasta quizás también de la fuerza de los dioses de sus enemigos. Eran los guardianes de la vida en todas sus formas.



En ese sentido los nevados por su inmensa altitud y envergadura, así como por estar rodeado de enormes bosques y lagunas desde donde nacían los ríos y los manantiales, eran sacralizados como las deidades más poderosas, y venerados como la forma petrificada de algún ser mítico: un puma, un cóndor, un viejo sabio, un poderoso guerrero, etc. O simplemente eran las moradas de los dioses, pero también la pacarina o el lugar de origen de algunos grupos étnicos. En muchos casos solían tener todos estos atributos a la vez.



Desde tiempos inmemoriales todas estas deidades tuvieron un usnu o un lugar natural de fabulosa belleza paisajística para su culto. Así el usnu que se levantó en las inmediaciones de Tamburco, fue un altar para  la veneración del nevado Ampay, el Apu de Abancay, y una de las deidades ancestrales más importantes de Apurímac.



Los Apus eran causantes de lo que hoy conocemos como fenómenos meteorológicos, es decir la lluvia, los rayos, los relámpagos, los truenos, las nevadas, el granizo, los fuertes vientos, los arco iris, las inundaciones, los huaycos, etc. También eran los propietarios de los animales salvajes y de todas las plantas, especialmente de las  medicinales cuyos efectos benéficos eran la ciencia de sus chamanes, y las dedicadas al culto a través de las cuales se comunicaban con sus dioses, mediante rituales que se realizaban en un lugar particular y en un día señalado, para suplicar la ocurrencia oportuna de las lluvias para que propiciaran la abundancia de las cosechas y una exitosa reproducción de las crianzas, y sobre todo la supervivencia de ellos mismos, pero rogando también para que no se produjeran las desgracias que acarreaban las sequías, el granizo, las nevadas o los huaycos.



Estos Apus también eran fieros guerreros que luchaban entre ellos en telúricas y fantásticas batallas en las que se arrojan gigantescas rocas con sus poderosas huaracas. Estas luchas dejaban profundos agujeros por todas partes y hasta horadaban las montañas. Esta es una colorida leyenda para explicar la caída de meteoritos en el mundo andino.

En estos tiempos de cambios climáticos, contaminación y veloz deterioro del medio ambiente, en que con mucha razón se nos exige un especial respeto a la madre tierra y sus recursos, los peruanos no tenemos que adoptar una actitud nueva o extraña, solamente debemos evocar a los dioses de nuestros antepasados y tendremos la dicha de encontrarnos con un sin fin de milenarias enseñanzas y costumbres para no dañar a la Pachamama, la diosa tierra de estas latitudes.


Son los Apus, los dioses nacidos de la misma naturaleza que nos ha concebido a todos, los que jamás nos pedirán una guerra para matar a los hijos de otros dioses, sino que amorosamente nos suplican respetar la vida en todas sus formas y todos los recursos y procesos que sostienen este planeta.

Esos dioses ancestrales deberán volver para que los hijos del futuro puedan nacer y vivir.


                                                                                              Abancay, 24 de junio del 2017.  

  

martes, 6 de junio de 2017

“MI SANGRE, MI VIDA, TODO POR NUESTRA TIERRA”


Cuando escribe un apurimeño, se abre un forado en la oscura covacha en la que está metido este sufrido pueblo andino por culpa de todos los incapaces y corruptos que ilusamente han elegido, para que penetre un haz de luz que permita ver, aunque sea un poquito, el aciago estado en el que se encuentra nuestra triste realidad, y que por ese mismo agujero también se escapen las fetideces que lo pervierten y embrutecen.

Cuando escribe un apurimeño, sabemos que no son vanas las esperanzas de los que dejando de lado su familia, su libertad y su vida, salieron corriendo tras las luces de lo bueno que debe venir para los que anhelan un mundo mejor.

Germán Junco Altamirano Zúñiga, natural de Kaquiabamba - Andahuaylas, ha viajado hasta el centro de la memoria colectiva de su pueblo que él mismo ha ayudado a construir, para traernos en lo que ha escrito, la dura e histórica batalla que el campesinado apurimeño tuvo que dar, primero contra el indolente latifundismo y el bestial gamonalismo y después (pese a que mediante Decreto Supremo Nº 494-71-AG, del 30 de noviembre de 1971, se había declarado el territorio del departamento de Apurímac en proceso de Reforma Agraria, es decir, en reestructuración de la tenencia de la tierra rústica) contra la indolente burocracia centralista que condujo esta reforma, que fue la única oportunidad que tuvo el campesinado nacional, para salir de una vez por todas de su postración y miseria.

Pero la burocracia limeña, sin contar con la opinión y el deseo de los campesinos a quienes supuestamente se les estaba haciendo la justicia social que estaban esperando desde 1821, los conminó bajo amenaza de no ser beneficiarios del proceso de Reforma Agraria,  a ser socios de las Cooperativas Agrarias de Producción que el régimen militar de ese entonces había ordenado se constituyeran dentro de las tierras afectadas y expropiadas a las principales haciendas, especialmente de aquellas que habían alcanzado un incipiente desarrollo agroindustrial o, que simplemente estaban bajo el dominio de ociosos latifundistas que las estaban vendiendo a los mejores postores, que generalmente eran los gamonalillos locales.

De modo que de su humillante condición de feudatarios, colonos, yanaconas, aparceros, arrendires, allegados, mejoreros, precarios y huacchilleros, los supuestos beneficiarios de la Ley de Reforma Agraria, debieron ser “socios forzosos” de unas cooperativas que habían sido fundadas y manejadas desde la burocracia que controlaba el Sistema Nacional de Movilización Social – SINAMOS, sin contar con su adhesión voluntaria, tal como lo exigía los principios del movimiento cooperativo a nivel mundial.[i]

Igual situación tuvieron que sufrir las Comunidades Campesinas, pues el Estatuto Especial de Comunidades Campesinas del Perú aprobado por Decreto Supremo Nº 037-70-AG, del 16 de febrero de 1970, sin respetar sus usos, costumbres y modos ancestrales que tenían estas organizaciones campesinas para autogobernarse, pasaron a asumir la organización y trabajo de una cooperativa tal y como lo ordenó su artículo 5º, que rezaba así: “5º.- Las Comunidades Campesinas adoptaran el sistema cooperativo de producción  para los efectos del Decreto Ley Nº 17716 y sus reglamentos, de la Ley Nº 15260 y sus reglamentos y del Decreto Supremo Nº 240-69-AP”. De modo que por un mandato legal se trasladaron las cooperativas nacidas en Inglaterra al mundo andino, que sobre esta materia tenía una tradición mutualista milenaria basada en el ayni (hoy por tí, mañana por mí) y la mita (Juntos lo podemos todo).


Frente a ese modo de conducir el proceso de Reforma Agraria y otros reclamos más que el análisis de las ideologías de esos momentos podrían explicar, en 1994 se produjo la toma de tierras que Germán Altamirano rememora y nos cuenta con todos sus pelos y señales, como solo puede hacerlo un hijo del pueblo, es decir, como una trascendental rebeldía que marcó su vida y la de los sobrevivientes de esa movilización que quedó escrita con sangre, persecución y cárcel en la memoria colectiva del campesinado apurimeño.

Pero como todo lo que se hace desde la burocracia nacional, regional o local sin consultar al pueblo, ese proceso de cooperativismo compulsivo: ¡fracasó definitivamente! en Apurímac y a nivel nacional, y una vez más, la realidad de los hechos sociales se fueron por donde el pueblo quiso y seguirán yéndose por donde el pueblo quiera, sin importarle lo que digan u ordenen los que eventualmente los gobiernen o conduzcan.

A pesar que la Constitución de 1979, había recogido buena parte de los avances que en materia agraria había logrado esta histórica  movilización campesina y comunera en el Capítulo VII REGIMEN AGRARIO[ii], sin embargo a partir de la década de los 80’ por iniciativa de los propios campesinos se produjo la parcelación de las tierras de estas fracasadas cooperativas en la costa, y su transformación a Comunidades Campesinas en la Sierra, que más tarde fueron regularizadas por Directivas de Órgano dictadas a partir de 1983 por la propia ex Dirección General de Reforma Agraria y Asentamiento Rural del Ministerio de Agricultura.

En Apurímac, las 25 Cooperativas Agrarias de Producción creadas arbitrariamente por el SINAMOS,  fueron transformadas en Comunidades Campesinas por la voluntad de sus beneficiarios, a la que se sumaron las otras tierras de menor extensión que inicialmente fueron adjudicadas a personas jurídicas transitorias denominadas Grupos Campesinos, que también por estas directivas se transformaron en Comunidades Campesinas, de modo que de las 85 comunidades originarias que existían a 1969, a la fecha llegaron a ser reconocidas hasta 472, que controlan en propiedad sendos territorios comunales con títulos inscritos en los Registros Públicos que en conjunto ascienden hasta el 81.16% del territorio del departamento de Apurímac, lo que sin lugar a dudas nos convierte en la primera región comunera del Perú.

Después del desmantelamiento del latifundio y el gamonalismo, la parcelación de las tierras afectadas y expropiadas por el proceso de Reforma Agraria, el campesinado apurimeño tuvo que pasar por el infierno de la subversión, que más daño hizo al hombre del campo que al "Estado enemigo",  y como sin todo ese aciago destino no fuera suficiente, el nuevo siglo y milenio les trajo hasta las puertas de sus casas y chozas la sorpresa de las miles de concesiones mineras que alegremente el Estado Peruano había otorgado dentro de sus tierras a extrañas y hasta extranjeras empresas mineras dentro de lo que graciosamente todos llamamos el boom minero, de donde resulta que una vez más, sin su conocimiento ni consentimiento, como en los tiempos de la colonia española, no solo se había violado su propiedad, su medio ambiente, su salud, sino que se amenaza con destruir su propio orden social, económico y cultural que como pueblos originarios han conservado desde tiempos inmemoriales.

De este fenómeno y otros más también nos habla Germán Altamirano en lo que podríamos llamar la segunda parte de su libro, sin dejar de interesarse en estos tiempos de cambio climático por el problema del agua en las cabeceras de las cuencas.

Abancay, junio del 2017


 
Germán Junco Altamirano Zúñiga
Mi Sangre, Mi Vida, Todo por Nuestra Tierra/Yawarniy Kausayniy Pacha Mama Rayku
Andahuaylas: Fondo Editorial; 348 pag.
Editado por:
Universidad Nacional José María Arguedas
 


Primera Edición: Enero de 2017

ISBN: N° 978-612-4281-12-9
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2017-00846

© Germán Junco Altamirano Zúñiga
© Universidad Nacional José María Arguedas
Dirección de investigación. Creación Intelectual y Artística
Jr. Juan Francisco Ramos N° 380 - Andahuaylas
E-mail: investigacion@unajma.edu.pe

Diseño, diagramación e impresión:
Impresos Gráficos Gutemberg E.I.R.L
Plaza Castilla 028 Int. A-D4 - Lima - Perú Telf.: 431-3709
E-mail: cotizaciones@impresosgutemberg.com.pe

Se Terminó de imprimir en enero del 2017 en: Impresos Gráficos Gutemberg E.I.R.L
Impreso en el Perú — Printed in Perú
Tiraje: 1000 ejemplares


[i] Principios de cooperativismo:
·         Libre adhesión y libre retiro.
·         Control democrático por los asociados.
·         Participación económica de los asociados.
·         Autonomía e independencia
·         Educación, capacitación e información.
·         Cooperación entre cooperativas.
·         Interés por la comunidad.
[ii] CAPÍTULO VII
DEL REGIMEN AGRARIO
Artículo 156.- El Estado otorga prioridad al desarrollo integral del sector agrario.

Artículo 157.- El Estado garantiza el derecho de propiedad privada sobre la tierra, en forma individual, cooperativa, comunal, autogestionaria o cualquiera otra forma asociativa directamente conducida por sus propietarios en armonía con el interés social y dentro de las regulaciones y limitaciones que establecen las leyes.
     Hay conducción directa cuando el poseedor legítimo o inmediato tiene la dirección personal y la responsabilidad de la empresa.
     Las tierras abandonadas pasan al dominio del Estado para su adjudicación a campesinos sin tierras.

Artículo 158.- El Estado, a través de los organismos del sector público agrario y las entidades representativas de los agricultores, establece y ejecuta la política que garantiza el desarrollo de la actividad agraria, en concordancia con otros sectores económicos.
     Con ese fin:
     1.- Dota al sector agrario del apoyo económico y técnico para incrementar la producción y productividad, y otorga las garantías y asegura la estabilidad suficiente para el cumplimiento de dichos propósitos.
     2.- Estimula y ejecuta obras de irrigación, colonización y rehabilitación de tierras de cultivo, con recursos públicos, privados o mixtos, para ampliar la superficie agrícola y lograr el asentamiento equilibrado de la población campesina.
     3.- Alienta el desarrollo de la agro-industria y apoya a las empresas de transformación que constituyen los productores agrarios.
     4.- Propicia el establecimiento del Seguro Agrario con la finalidad de cubrir riesgos y daños por calamidades y desastres. La ley reglamenta su organización y alcances.
     5.- Auspicia la participación de profesionales y técnicos agrarios en el estudio, planeamiento y solución de los problemas rurales, así como en la adjudicación de tierras.
     6.- Impulsa la educación y capacitación técnica del agricultor.
     7.- Orienta la producción agropecuaria preferentemente para la satisfacción de las necesidades alimenticias de la población, dentro de una política de precios justos para el agricultor.

Artículo 159.- La reforma agraria es el instrumento de transformación de la estructura rural y de promoción integral del hombre del campo. Se dirige hacia un sistema justo de propiedad, tenencia y trabajo de la tierra, para el desarrollo económico y social de la Nación. Con ese fin, el Estado:
     1.- Prohíbe el latifundio y, gradualmente, elimina el minifundio mediante planes de concentración parcelaria.
     2.- Difunde, consolida y protege la pequeña y mediana propiedad rural privada. La ley fija sus límites según las peculiaridades de cada zona.
     3.- Apoya el desarrollo de empresas cooperativas y otras formas asociativas libremente constituidas, para la producción, transformación, comercio y distribución de productos agrarios.
     4.- Dicta las normas especiales que, cuidando el equilibrio ecológico, requiere la Amazonía para el desarrollo de su potencial agrario. El Estado puede otorgar tierras de esta región en propiedad o concesión a personas naturales o jurídicas, de acuerdo a ley.

Artículo 160.- El Estado reconoce el derecho de los productores agrarios a la libre asociación con fines de servicio, desarrollo, defensa o cualquier otro que pueda contribuir a la eficiencia de sus actividades.

domingo, 26 de febrero de 2017

EL REQUERIMIENTO


La Corona española impuso a los conquistadores la obligación de leer públicamente este “Acta” en todos los pueblos indígenas a donde llegaban, cuyo nombre común era “Requerimiento”. Una vez leída y en función de la respuesta, las tropas españolas podían, o no, a emprender acciones bélicas contra los nativos, que en la mayoría de los casos fueron genocidios.

Su contenido se fundaba en la necesidad de legitimar una “Guerra Justa”, contra los naturales de las américas, ante su negativa a aceptar el señorío de los reyes de España sobre los territorios descubiertos y/o la obstrucción a la difusión de la doctrina católica.

Este "acta" fue redactada en el año 1512 por el consejero real, Juan López de Palacios Rubios,[1] cuando  Fernando II de Aragón[2] era regente de la corona castellana entre 1507 y 1516, debido a la inhabilitación de su hija Juana I de Castilla, y cuando desde Roma conducía la iglesia católica, el Papa Julio II.[3]

Fernando II de Aragón
 
Papa Julio II
En ella se explicaba que Dios hizo el cielo y la tierra y a una pareja (Adán y Eva) de la que todos somos hijos, y que además hizo que san Pedro fuese del linaje superior del ser humano, y que su descendiente que vivía en Roma llamado Papa, hizo donación de la américa española a los reyes de Castilla en virtud de ciertas escrituras. Este cruel e insano formalismo duró varias décadas, leamos:


REQUERIMIENTO



"De parte del muy alto y muy poderoso y muy católico defensor de la iglesia, siempre vencedor y nunca vencido el gran Rey don Fernando V de España de las dos Sicilias, de Jerusalén, de las Islas y tierras firmes del Mar Océano, etc. tomador de las gentes bárbaras, de la muy alta y poderosa Sra. la Reina Doña Juana, su muy cálida y amada hija, nuestros Señores, yo Dávila su criado, mensajero y capitán, los notifico y les hago saber cómo mejor puedo:



Que Dios nuestro señor único y eterno, creó el cielo y la tierra, un hombre y una mujer de quienes nosotros y vosotros fueron y son descendientes y procreados y todos los de después de nosotros vinieron, más la muchedumbre de la generación y de esto ha sucedido de cinco mil y más años que el mundo fue creado, fue necesario que unos hombres fuesen de una parte y otros fuesen por otra y se dividiesen por muchos reinos y provincias de que una sola no se podrían sostener ni conservar.



De todas estas gentes nuestro señor dio cargo a uno que fue llamado San Pedro, para que de todos los hombres del mundo fuese señor y superior, a quien todos obedeciesen y fuese cabeza de todo lo humano, donde quiera que los hombres estuviesen y viviesen en cualquier ley, secta o creencia, pidiéndole a todo el mundo por su reino, señorío y jurisdicción, y como quiera que le mando propusiese su silla en Roma como el lugar más aparejado para regir el mundo, también le permitió que pudiese estar y poner su silla en cualquier otra parte del mundo, y juzgar, y gobernar a toda la gente, cristianos, moros, judíos, gentiles y de cualquier otra secta o creencia, a este llamaron Papa, que significa admirable, mayor, padre y guardador.



A este San Pedro obedecieron y tomaron por señor, Rey y superior del universo, los que en aquel tiempo vivían y asimismo han tenido todos los otros que después de él fueron al pontificado elegido y así se ha continuado hasta ahora y así se continuará hasta que el mundo se acabe.



Uno de los pontífices pasados que en lugar de este mundo, hizo donación de estas Islas y tierras firmes del Mar Océano, a los ricos Rey y Reinas y a los sucesores en estos reinos , con todo lo que en ellas hay según se contienen en ciertas escrituras que sobre ellos basaron, así que sus Altezas son Reyes y Sres. de estas Islas y tierras firmes, por virtud de dicha donación y como a tales Reyes y Sres. algunas Islas más y casi todas a quienes esto ha sido modificado has recibido a sus altezas y les han obedecido y servido y sirven como súbditos lo deben hacer, con buena voluntad y sin ninguna resistencia, luego de su inclinación como fueron informado de lo susodicho, obedecieron y recibieron a los valores religiosos que sus Altezas profesaban para que les predicasen y enseñasen la Santa fe, y todos ellos de su humilde y agradable voluntad sin apremio ni condición alguna se hicieron cristianos y lo son, sus Altezas los recibieron alegres y así los mandó tratar como a los otros súbditos y vasallos, los otros son pedidos y obligados a hacer lo contrario.



Por ende, como mejor puedo os ruego y requiero que entendáis bien lo que he dicho, y toméis para entenderlo y deliberar sobre ello el tiempo que fuere justo y reconozcáis a la Iglesia por Señora y Superiora del universo mundo y al sumo pontífice llamado Papa en su nombre y al Rey y la Reina nuestros señores en su lugar como Superiores y Señores y Reyes de esta isla y tierra firme por virtud de la dicha donación y consintáis en ese lugar a que estos padres religiosos o declaren los susodichos.



Si así lo hicieres te ha de ir bien y aquello a que estas obligado, y sus altezas en su nombre los recibirán con todo amor y caridad, los dejarán vuestras mujeres hijos y haciendas libres, sin servidumbre, para que de ellas y nosotros hagáis libremente lo que quisieres y por bien tuvieres y no os compelerán a que tornéis cristianos, salvo si vosotros informados de la verdad quisieres convertir a la religión católica como lo han hecho casi todos los vecinos de estas islas y además de esto su Alteza dará muchos privilegios y exenciones que gozarán muchas veces.



Si no lo hicieres o en ello dilación maliciosamente pusieres, os certifico que con la ayuda de Dios entraré poderosamente contra vosotros y os haré guerra por todas las partes y maneras que tuviere y sujetaré al yugo y obediencias de la iglesia y de sus Altezas y tomaré vuestras personas y las de vuestras mujeres e hijos y los haré esclavos y como tales los venderé y dispondré de ellos como su Alteza mandare, y os tomaré vuestros bienes, y os haré todos los males y daños que pudiere como a vasallos que no obedecen y que no quieren recibir a sus señor y le resisten y contradicen y protesto de los muertes y daños que de ellos se registraren serán a culpa vuestra y no de sus Altezas ni mía, ni de estos caballeros que conmigo vinieron y de cómo lo digo, requiero, pido al presente Escribano que me lo de como testimonio firmado y a los presentes ruego que de ello sean testigo".




            Severo Martínez Peláez, en su obra “La patria de Criollo”[4] expresa que este requerimiento era un engaño para justificar la esclavización legal de los indígenas bajo la amenaza de la guerra, leamos:



“Sin embargo, hubo en este sangriento período, junto a la virtual esclavitud ya señalada, también la esclavitud autorizada y legal. En su afán de enriquecerse a toda prisa, los conquistadores se las arreglaron para obtener permiso de esclavizar, con base legal, a aquellos indígenas que presentaran una terca resistencia armada. Este hábil truco se complementó con el célebre Requerimiento de Palacios Rubios, instrumento jurídico redactado por el jurista del mismo nombre, que debía leerse a los indios para llamarlos a aceptar pacíficamente la soberanía del monarca español. Se les explicaba en él la existencia de los Papas como vicarios del Dios verdadero en la tierra, y cómo el último de los Papas, les había hecho donación de los territorios indianos a los reyes de España. En tal virtud, se invitaba –se requería– a los indios a aceptar “…a la Iglesia por señora y superiora del Universo Mundo, y al Sumo Pontífice llamado Papa en su nombre, y al Emperador e Reina doña Juana nuestros Señores en su lugar, como a superiores y Señores y Reyes de estas islas y tierra firme en virtud de la dicha donación…” Se les hacía saber que, si aceptaban el requerimiento, “…os recibiremos con todo amor e caridad…”, pero en caso de rechazarlo o de diferir maliciosamente la respuesta, el documento advierte lo que habrá de pasarle a los indios: “…certifícoos que con la ayuda de Dios nosotros entraremos poderosamente contra vosotros, y os haremos guerra por todas las partes y maneras que pudiéremos, y os sujetaremos al yugo y obediencia de la Iglesia, y al de sus Magestades, y tomaremos vuestras personas, e a vuestras mujeres e hijos, e los haremos esclavos, e como tales los venderemos, y dispondremos de ellos como sus Magestades mandaren, e os tomaremos vuestros bienes, e os haremos todos los daños e males que pudiéremos, como a vasallos que no obedecen ni quieren recibir a su Señor y le resisten e contradicen…” Esta última amenaza era el punto clave del requerimiento y su verdadera razón de ser, porque servía para justificar la esclavización de los indios y el robo de sus bienes. El documento no fue elaborado para que los indios lo aceptasen y evitar así la guerra, sino precisamente contando con que no sería aceptado y daría una base legal a la esclavitud de guerra y al despojo de los nativos. Así lo prueba el uso que de él se hizo.



El requerimiento se convirtió en parte integrante del equipo que todo conquistador había de llevar consigo a América, y fue usado también por Alvarado en Guatemala. Como hombre práctico que era, el Adelantado evitaba pérdidas de tiempo enviando el requerimiento por delante de sí y de su hueste. Se le explicaba el contenido del documento a unos indios que estuviesen a mano y se les mandaba a explicarlo, con suficientes días de anticipación, a los indígenas de los pueblos a donde tendría que llegar la expedición en su itinerario. Había habido tiempo para entenderlo, para reflexionar y decidirse, y el conquistador podía atacar inmediatamente a su llegada.



De más está decir que este macabro truco legal sirvió en todas partes, no solamente en Guatemala, para encubrir violaciones y ruina para los nativos. Hubo ocasiones en que se leyó desde lo alto de una colina, a distancia en que los indígenas no podían siquiera escucharlo, no digamos ya entenderlo. Otras veces se leyó a gritos mientras los indios huían por los montes. Hubo también ocasión en que se leyó desde la cubierta de un navío, antes de desembarcar a hacer redadas de esclavos. Con sobrada razón exclamaba Fray Bartolomé de las Casas que no sabía si reír o llorar al leer aquella ensarta de absurdidades teológicas destinadas a legalizar la esclavitud.”



Sin lugar a dudas este “acta” que llegó al Perú de la mano de Francisco Pizarro, fue leído en todos y cada uno de los pueblos originarios de Apurímac que los españoles visitaron, para que una vez aceptado todos sus términos, en reemplazo del Curaca[5] incaico fueran gobernados por los caciques que los conquistadores les impusieron, y las más de las veces por el encomendero a quienes los entregaron.
 





[1] Juan López de Palacios Rubios (1450-1524) fue un jurista español cuyo verdadero nombre fue Juan López de Vivero. También conocido como Doctor Palacios Rubios por el pueblo donde nació: "Palaciosrubios" (hoy provincia de Salamanca). Es el redactor, en 1512, del famoso "Requerimiento" que lleva su nombre, leído durante la Conquista de América a los indígenas, conminándoles a someterse pacíficamente. En el texto se les informaba a los nativos que eran vasallos del monarca castellano, y súbditos del “papa”. En el caso de que opusiesen resistencia se les anunciaba que serían sometidos por la fuerza y convertidos en esclavos.
[2] Fernando II de Aragón, llamado «el Católico» (Nacido el 10 de marzo de 1452-Madrigalejo y muerto el 23 de enero de 1516), fue rey de Aragón (1479-1516), de Castilla (como Fernando V, 1474-1504), de Sicilia (1468-1516) y de Nápoles (como Fernando III, 1504-1516). Fue además regente de la corona castellana entre 1507 y 1516, debido a la inhabilitación de su hija Juana I de Castilla, tras la muerte de Felipe el Hermoso.
[3] Julio II (Nacido en Albissola Marina, 5 de diciembre de 1443 y muerto en Roma el 21 de febrero de 1513). Fue el papa Nº 216 de la Iglesia católica, de 1503 a 1513. Se le conoce como el "Papa Guerrero" por la intensa actividad política y militar de su pontificado.
[4] MARTÍNEZ PELÁEZ, Severo. La patria del criollo. Ensayo de interpretación de la realidad colonial guatemalteca, Cuarta Edición, Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), San José, Costa Rica, 1976, Págs. 63-65.
[5] El curaca era el jefe político y administrativo del ayllu. Originariamente debió ser el más anciano, sabio y gobernaba de manera paternalista; pero como su autoridad la podía heredar a un hijo que denotaba especial capacidad, es obvio que el criterio de la edad no fue siempre seguido. Los incas, a su vez, nombraron curacas para reemplazar a los que hubiesen demostrado resistencia tenaz contra su dominación. Entre sus funciones se hallaban: a) Reparto de topos o lotes de tierras agrícolas; b) Protección de los pobres o huachas; Labores de mantenimiento de la red hidráulica (limpieza y reparación de canales de riego); Resguardo de los linderos de la comunidad; Organización de la minka o trabajo comunal; Redistribución de los excedentes almacenados en pirguas o collcas. Después de la invasión del Perú por parte de Francisco Pizarro y sus compañeros, los hispanohablantes le empezaron a conocerle con la voz taína de cacique, que denota autoridad.

miércoles, 1 de febrero de 2017

COMO VESTIAN LOS ABANQUINOS DE ANTES

(A propósito de las fiestas del carnaval abanquino) 

       Si vivimos sin mirar al pasado podemos estar viviendo un presente equivocado y de persistir en ese error, este se extenderá al futuro, logrando confundirnos más.

            Digo esto en referencia a la vestimenta tradicional del antiguo poblador abanquino, no me refiero a los hacendados y sus empleados, sino al ciudadano de la villa de Abancay y su campiña, dedicados principalmente a la actividad agraria, y que por razones económicas, de cuando en cuando prestaban sus servicios a las haciendas, ya sea como artesanos o peones eventuales en la épocas de la zafra de la caña de azúcar. Los demás eran los colonos de la hacienda, sometidos a la servidumbre por vivir en las tierras del hacendado.

¿Cómo vestía el abanquino?

Para saber esto es necesario señalar que el traje típico o tradicional, es la vestimenta que expresa la identidad de un pueblo, una cultura, región o nación. Esta vestimenta puede ser de uso cotidiano o para celebraciones religiosas, ferias, festivales, etc. Estas prendas suelen variar según la edad, el sexo, el estado civil y la condición socio económica de quien las viste.

Sobre la base de este concepto, solo nos queda presentar imágenes de abanquinos de la primera mitad de siglo XX, para describir este modo de vestir, veamos:

Foto de la inauguración de inauguración de la casa de máquinas y la destilería de aguardiente de caña de la ex hacienda Patibamba hacia la mitad de siglo XX, donde se puede ver la estratificación de la sociedad abanquina y donde no aparecen las mujeres.

Los mistis: el hacendado, las autoridades, los invitados del hacendado y los empleados 
de la hacienda con sus prendas de vestir.
Los abanquinos, con sus pantalones, chalecos, sacos, camisa blanca,
 zapatos de cuero y sombreros de paño de ala ancha.
Los ccorpas o colonos de la hacienda sometidos a la servidumbre, 
usando sus pantalones y camisa de bayeta, sobrero típico, un poncho corto y ojotas. 
Entre ellos se observa a un abanquino.
De las imágenes que presentamos podemos decir, que el traje tradicional del abanquino corresponde a una versión del traje moderno que apareció a mediados del siglo XIX en Inglaterra, donde se desarrollaron los patrones que aún están vigentes a la fecha y que fueron copiados en varias regiones del mundo.

Lo que hoy llamamos traje moderno fue una innovación inglesa del siglo XIX, que se sobrepuso a la indumentaria fijada por  Carlos II, rey de Gran Bretaña hacia 1660. Originariamente se llamó “traje de campo” por ser usado en la campiña y ocasionalmente en actividades recreativas o la playa. A finales del mismo siglo fue la vestimenta que caracterizaba a la clase obrera y los agricultores que consistía en:

-      Un pantalón, que es una prenda que se ajusta a la cintura y llega generalmente hasta el tobillo, cubriendo cada pierna separadamente.
-   Un chaleco, que es una prenda de vestir sin mangas que cubre el tronco del cuerpo y generalmente se lleva encima de una camisa u otra prenda y debajo de un saco.


-       Un saco, que sustituyo a la antigua capa, que es una prenda ajustada al torso, con manga larga, solapas y bolsillos, tanto interiores como exteriores, abierta por delante con una botonadura, que permite llevarse abierta o cerrada. El largo es variable, desde los modelos y tipos ajustados a la cintura a los que cuelgan o bajan hasta el inicio de las piernas.


-          Un sombrero o una gorra de paño o fieltro.
-          Un pañuelo para cubrirse el cuello y que luego derivó en la corbata moderna.
      
-          Zapatos de cuero, cortos, altos o botas.

En 1906 fue elegido como miembro del Parlamento Británico, James Keir Hardie en representación del Partido Laborista Independiente (Independent Labour Party). Este fue el primer político que se presentó en esa institución vistiendo un “traje de campo”, hecho que empezó una revolución total en el modo de vestir de esa época, pues este traje de la clase obrera y campesina pasó a convertirse  en la prenda predilecta de estos tiempos, y que sumado a una corbata, con el nombre de terno usamos los peruanos de hoy.


¿Qué función tienen el poncho y la chalina?

El poncho, es una prenda de vestir de origen andino. Se trata de un abrigo de diseño sencillo, consistente en un trozo rectangular de tela o tejido grueso y pesado, en cuyo centro se ha practicado un tajo para pasar la cabeza. La tela o tejido se deja caer sobre el cuerpo, disponiendo los extremos de manera que permitan mover con facilidad los brazos.
           
            La chalina, es un chal estrecho de caídas largas, que puede ser hecha con tejidos de lana, algodón, etc.

Debido al clima caluroso de los valles de Abancay y Pachachaca, el poncho y la chalina no son prendas de uso diario de los lugareños. Pero en tiempo de lluvias todavía usan sus ponchos para protegerse del aguacero a manera de impermeable. Generalmente se usaban y se siguen usando un buen poncho y una mejor chalina para los viajes por las alturas, tanto más si es a pie o a caballo.  

En las provincias altas de Apurímac: Aymaraes, Antabamba, Grau, Cotabambas y Andahuaylas, el poncho, al igual que la chalina y el chullo, son prendas de uso cotidiano en amplios sectores de sus poblaciones altoandinas. Es importante destacar que un buen poncho es el símbolo cultural de nuestros pastores de camélidos sudamericanos, arrieros, llamichus y vaqueros o qorilazos.


En conclusión podemos decir que el traje tradicional y cotidiano del antiguo abanquino es el mismo traje moderno que se gestó en la Inglaterra de fines del siglo XIX, es decir: Pantalón, saco, sombrero y chaleco negros, más una pulcra camisa blanca.  

Una celebración popular abanquina de los años 60' del siglo pasado donde, no se observan campesinos usando ponchos como prenda de vestir cotidiana, sino la tradicional vestimenta de los lugareños. 
¿Entonces, por qué el carnaval abanquino exhibe a los varones con poncho?

Por ignorancia o por una mala costumbre. Porque no se concibe que la pareja de una mujer finamente ataviada con ricas prendas de  vestir de origen español y europeo, botas de charol y caras joyas, sea un varón sudando como un ccorpa bajo un poncho cuando no hay lluvia, más una chalina cuando no está de viaje por las altas punas.

Si fuéramos respetuosos con la herencia cultural de nuestros ancestros, entonces la prenda del varón para las comparsas abanquinas y las yunsas, debieran ser: 01) Un pantalón negro; 02) Una impecable camisa blanca; 03) Un chaleco con una flor de la estación en el pecho; 04) Un sombrero negro de ala ancha de paño o fieltro; 05) Un buen par de zapatos negros de media suela; y un saco negro que puede usarlo cuando llegue la noche trayendo el frío.


        No necesitan los varones de los valles de Abancay y Pachachaca, que en los meses de verano y en plena danza, un pesado poncho les esté dando vueltas en el cuello como un ula ula

miércoles, 21 de diciembre de 2016

ESTUDIO SOCIO-ECONÓMICO DE LOS PASTORES ANDINOS DE PERÚ, ECUADOR, BOLIVIA Y ARGENTINA

Justo cuando estábamos informándonos sobre el mundo pastoril del altiplano, a través de la Tesis “LOS PASTORES DE ORURO, MEDIADORES CULTURALES DURANTE LA COLONIA TEMPRANA”, de la Dra. Ximena Medinacelli; después del algún tiempo he podido saludar a Gianfranco Pintus, del Grupo Voluntariado Civil – GVC, y como si adivinará mis deseos de que estudios como ese y los que aparecen dentro de esa tesis pudieran hacerse en las provincias altas y pastoriles de Apurímac, antes que la ignorancia de mandamases burócratas y la brutal irrupción de la angurrienta minería acabe con esa tradición socio-económica, como “pedrada en ojo de tuerto”, me obsequió este libro de 537 páginas:


En esta parte del Perú, me refiero a Apurímac, son muy pocos los estudios sobre los aspectos sociales, económicos, culturales, ambientales, productivos, comerciales y legales de la actividad pastorial de nuestras Comunidades Campesinas, y entonces un libro como éste, contribuye a llenar ese profundo vacío, además de ser un incentivo real para el emprendimiento de otras investigaciones sobre esta milenaria ocupación apurimeña.

            Antes de reproducir la breve reseña biográfica de sus autores y el indice que nos muestra su contenido, resulta para mí muy importante transcribir la presentación, que de este gran logro hace Gianfranco, porque es una reflexión que deberíamos hacernos todos los apurimeños acerca de la realidad de las poblaciones comuneras dedicadas a la actividad pastoril. Sobre de sus esperanzas, sus desalientos, sus incertidumbres y su implacable exclusión, y cómo a pesar de todo ello, persisten dentro de esta actividad no solo por ser la fuente de su sustento cotidiano, sino la vida misma. Aunque por ello nosotros -como personas, sociedad, Estado o nación- los hayamos sacado de la memoria colectiva regional. ¡No están! ¡No existen!, ni siquiera en los folletos de turismo vivencial. Leamos:

“Presentación

“Mis padres me dieron la vida para estar acá, no me arrepiento de estar acá, yo me siento orgulloso de estar en la punta del cerro. Porque de aquí nace el agua y estoy toda la vida con agua, cuando el agua de acá termina me iré.”

Un pastor de la comunidad de Huacullo-Perú

En Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú los camélidos sudamericanos representan una riqueza natural que está relacionada con la economía y la historia. Los pastores responsables de la crianza de los camélidos habitan en zonas muchas veces aisladas, deprimidas y olvidadas por los gobiernos de turno; ellos han tenido y siguen manteniendo una articulación al mercado internacional de la fibra, aunque mediada por las fabricas; su principal producto, la fibra, es transformada en prendas de vestir cotizadas por su finura. Aunque en el Perú la fibra es considerada corno un producto bandera, su riqueza no es valorada en los países andinos y la mayoría de la población de estos países no conocen los camélidos y menos aún como viven las familias de los pastores, que producen, cómo desarrollan su actividad pastoril y sobre todo, desconocen completamente cómo pueden los pastores sobrevivir en lugares tan apartados de la llamada civilización.

Para responder a esta situación, nos propusimos estudiar algunas zonas donde viven los pastores y analizar a profundidad sus sistemas de vida con la finalidad de dar a conocer la situación socio-económica de las poblaciones pastoriles y en alguna medida ofrecer a las poblaciones urbanas y rurales del Perú, Ecuador, Bolivia y Argentina, información sobre "sus compatriotas de las alturas".

Los resultados de los estudios que mostramos en este libro ilustran de manera didáctica la realidad pastoril, sus potencialidades y sus limitaciones, pero en particular nos ponen en contacto con una población que resiste a las adversidades y al olvido. Sin duda hoy en día, a pesar de su "invisibilidad" en las políticas públicas nacionales, los pastores siguen desarrollando la importante actividad de crianza de los camélidos, generando así, su proprio empleo, manteniendo mecanismos de ayuda mutua y permitiendo, todavía, la conservación de las fuentes de agua tan importante para el medio ambiente. Hace algunos años un pastor que habíamos entrevistado cerca de su cabaña en la comunidad de Huacullo-Apurímac-Perú, nos decía que si bien de joven había visitado ciudades y trabajado en fábricas, su motivación para seguir viviendo a 5,000 metros de altura era estar cerca de donde nacen los ríos porque el agua es vida. Este libro pretende también ser un homenaje a quienes no obstante el olvido y las grandes limitaciones contra las cuales luchan siguen contribuyendo al cuidado del territorio que finalmente nos beneficia a todos. La gran pregunta es: ¿Cuánto tiempo todavía los pastores seguirán en las alturas? y ¿Cuándo los gobiernos de turno se recordarán de la importante labor de los pastores?

Gianfranco Pintus
Gruppo di Volontariato Civile”
ESTUDIO SOCIO-ECONÓMICO DE LOS PASTORES ANDINOS DE PERÚ,
ECUADOR, BOLIVIA Y ARGENTINA

GRUPO VOLUNTARIADO CIVIL - GVC

Autores: César Germana Cavero (Coordinador del estudio) Oscar Chaquilla, Gerald Santos, Marco Ferrari, Carlo Krusich, Federico M. Kindgard
Diseño de portada: Karina Barrios Ortega
Impreso en: Tipografía EL ALVA SRL. Cruz Verde 451 - Arequipa Teléf.: 054-221411 www.elalvagraf.com
Diseño y diagramación: Eddy Gino Medina Meza
Primera edición Setiembre 2016 Abancay - Apurímac - Perú

"Este documento ha sido elaborado con la ayuda financiera de la Comisión Europea en el marco del proyecto Pastores Andinos: Tejedores de espacio económico y de la integración alimentaria alto-andina. Su contenido es responsabilidad exclusiva de los autores, y en ningún caso se debe considerar que refleja la opinión de la Comisión Europea ni de los Estados miembros de la Unión Europea".

Acerca de sus autores:

César Germana Cavero. Es Sociólogo, graduado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Obtuvo su Maestría en Sociología en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Santiago de Chile y su Doctorado en Estudios Iberoamericanos en la Université Sthendal - Grenoble III (Francia). Ha sido profesor principal del Departamento Académico de Sociología y Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. También ha sido Decano Nacional del Colegio de Sociólogos del Perú. Ha publicado diversos libros y artículos sobre la política y el pensamiento social en el Perú. Ha sido distinguido corno Profesor Honorario de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco y como Profesor Honorario de la Universidad Ricardo Palma de Lima. Correo electrónico: cgermanac aunmsm.edu.pe.

Oscar Chaquilla. Ing. Agrónomo con maestría en Economía Agrícola, consultor de estudios y proyectos agrícolas / desarrollo rural, financiados por el Banco Mundial, BID, USAID, PNUD, IICA, FAO, ONGs y del Estado peruano. Ha realizado el estudio socio-económico en Perú en calidad de consultor de la empresa Planeamiento & Gestión SAC.

Gerald Santos. Es Economista con Maestría en Gestión Pública, especializado en Gerencia de Proyectos y Planeamiento Estratégico. Consultor de proyectos agrícolas, forestales, agroindustria y servicios públicos. Ha realizado el estudio socio-económico en Perú en calidad de consultor de la empresa Planeamiento & Gestión SAC.

Marco Ferrari. Nace en Milán, Italia en 1980. Tras los estudios en ciencias ambientales, a partir del año 2006 comienza a trabajar en al ámbito de la cooperación internacional. Desde el año 2007 reside en Ecuador, donde, a través de la colaboración con diferentes ONGs internacionales y locales, se ha especializado en el diseño y coordinación de proyectos de desarrollo del sector rural y de conservación del medio ambiente.

Carlo Krusich. Es licenciado en ciencias políticas y tiene una maestría en Gestión de proyectos de desarrollo. Durante sus años de trabajo en proyectos de cooperación internacional en América Latina ha desarrollado una fuerte experiencia en tema de camélidos andinos. Ha sido relator invitado al III Simposium internacional de investigaciones sobre camélidos sudamericanos, realizado en Arequipa en septiembre 2010. Actualmente vive en La Paz (Bolivia).

Federico M. Kindgard. Antropólogo, argentino, trabaja en la Universidad Nacional de Jujuy. Trabajó en investigaciones de antropología económica sobre experiencias de desarrollo rural de cooperativas de trabajo, sobre movimientos sociales y sobre la situación de comunidades indígenas de su país.


INDICE GENERAL
Presentación
Introducción General


PERÚ
Resumen ejecutivo
Introducción

Parte I. La situación nacional de los pastores andinos
Cap. I Estado actual de los estudios sobre pastores andinos en Perú
Cap. II Características de la situación nacional de los pastores andinos
Cap. III Normas legales sobre la situación de los pastores

Parte II. Situación regional de los pastores andinos
Cap. IV Características generales de los pastores andinos de las regiones estudiadas
Cap. V Actividades económicas de los pastores andinos
Cap. VI Características sociales de los pastores andinos
Cap. VII Características culturales
Cap. VIII Alimentación y nutrición
Cap. IX Situación de la comunidad

Conclusiones
Bibliografía

ECUADOR

Resumen ejecutivo
Introducción

Parte I. La situación nacional de los pastores andinos
Cap. I Estado actual de los estudios sobre pastores andinos en Ecuador
Cap. II Características de la situación nacional de los pastores andinos
Cap. III Normas legales sobre la situación de los pastores

Parte II. Situación regional de los pastores andinos
Cap. IV Características generales de los pastores andinos de las regiones estudiadas
Cap. V Actividades económicas de los pastores andinos
Cap. VI Características sociales de los pastores andinos
Cap. VII Características culturales
Cap. VIII Alimentación y nutrición
Cap. IX Situación de la comunidad

Conclusiones
Bibliografía

BOLIVIA

Resumen ejecutivo
Introducción

Parte I. La situación nacional de los pastores andinos
Cap. I Estado actual de los estudios sobre pastores andinos en Bolivia
Cap. II Características de la situación nacional de los pastores andinos
Cap. III Normas legales sobre la situación de los pastores

Parte II. Situación regional de los pastores andinos

Cap. IV Características generales de los pastores andinos de las regiones estudiadas
Cap. V Actividades económicas de los pastores andinos
Cap. VI Características sociales de los pastores andinos
Cap. VII Características culturales
Cap. VIII Alimentación y nutrición
Cap. IX Situación de la comunidad

Conclusiones
Bibliografía

ARGENTINA

Resumen ejecutivo
Introducción

Parte I. La situación nacional de los pastores andinos
Cap. I Estado actual de los estudios sobre pastores andinos en Argentina
Cap. II Características de la situación nacional de los pastores andinos
Cap. III Normas legales sobre la situación de los pastores

Parte II. Situación regional de los pastores andinos
Cap. IV Características generales de los pastores andinos de las regiones estudiadas
Cap. V Actividades económicas de los pastores andinos
Cap. VI Características sociales de los pastores andinos
Cap. VII Características culturales
Cap. VIII Alimentación y nutrición
Cap. IX Situación de la comunidad

Conclusiones
Bibliografía

CONCLUSIONES GENERALES.

Llamas y pastores aymarinos  en la Feria Agropecuaria, Agroindustrial y Artesanal de "San Antonio" de Abancay (Foto: Ciro Palomino Dongo)